Javier Herrero
El luxemburgués ha perdido protagonismo desde su irrupción en el ciclismo de élite en beneficio de su hermano. Si en un principio se le veía como 'hombre Tour', su ineficacia estratégica le ha llevado a ser considerado un animador de la carrera sin opciones al triunfo final. De hecho, se ha hecho habitual observar como sus errores de planificación y sus despistes han impedido que luchara por algún triunfo en la clasificación general de las grandes vueltas.
Desde que en 2006 se prsentara en el primer plano del deporte de la bicicleta nunca ha repetido una temporada tan completa como aquella, puesto que ha limitado sus apariciones a un calendario selecto (como es habitual en el ciclismo contemporáneo). De aquel corredor que destacaba en clásicas y pequeñas vueltas se ha pasado a un completo escalador que ha culminado en ocasiones con victorias en cumbres míticas.
Durante 2010 sufrió un jarro de agua fría cuando una caída en el pavés de la cuarta etapa del Tour de Francia le dejó fuera de la competición tras una primavera prometedora con buenos resultados en clásicas y pequeñas vueltas (ganó el Tour de Suiza, la Vuelta a Luxemburgo y la prueba en ruta de su país). Llega a la Vuelta con un contrato firmado con un nuevo equipo para la próxima temporada, sin competir en los últimos tres meses y una semana después de casarse, por lo que puede que su mente no esté centrada en la carretera.
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